1948 – Una historia singular

1948

Bill y May conscientes del crecimiento potencial y de la proyección del negocio, fundan Wilcox Limousines.

En esos tiempos se puede comprar un chasis nuevo y llevarlo a un carrocero reconocido para que instale la carrocería del coche fúnebre. Bill pronto obtiene la franquicia para la marca Austin (coches Vanden Plas Princess) y empieza a construir él mismo sus propios coches fúnebres.